Donald saluda a los líderes del Eje

Hitler, Mickey Mouse, Bugs Bunny y Stalin, los dibujos animados frente a la II Guerra Mundial

Por Prof. Juan Scollo

La rápida expansión de las películas “habladas” hizo del cine la esfera donde más se sintió el auge del negocio del espectáculo en los años ’30 del siglo XX. La influencia cultural alcanzada por Hollywood incluía no sólo a las comedias, los musicales y los westerns. También los dibujos animados de Disney eran sensación más allá de las fronteras de los Estados Unidos y más adelante intervendrían en la II Guerra Mundial.

Uno de los más reconocidos biógrafos de Adolf Hitler, el catedrático inglés Ian Kershaw (Kershaw, 2016), cuenta que hasta el líder de la Alemania nazi era un fanático de los personajes de Disney, pese a la aversión del régimen por aquello que consideraba productos de la degradación cultural americana y de una industria dominada por judíos. Según Kershaw, Hitler se mostró encantado con el regalo que le hizo su ministro de Propaganda, Joseph Goebbels, en la Navidad de 1937: dieciocho películas de Mickey Mouse.

LOS DIBUJOS ANIMADOS DURANTE LA II GUERRA MUNDIAL, UN AMOR NO CORRESPONDIDO   

Una vez iniciada la II Guerra Mundial y sobre todo a partir de la entrada de Estados Unidos en el conflicto bélico, la industria de Hollywood se volcó abiertamente a apoyar los esfuerzos aliados. Esto incluyó a las producciones de Disney y otros dibujos animados, algunos de cuyos personajes participaron del fervor propagandístico promovido por el gobierno estadounidense.

El primer cortometraje de este tipo fue Der Fuehrer’s Face (El rostro del Führer), producido en 1943 Walt Disney Productions como parte de una campaña para vender bonos de guerra. El corto protagonizado por el pato Donald incluso ganó el premio Oscar al Mejor Cortometraje de Animación.

El rostro de Fuhrer 1943 from El Diario de Juárez on Vimeo.

“TIERRA DE LOCOS”

La historia transcurre en Nutzi Land, que se pronuncia parecido a Nazi Land pero se traduce como “Tierra de locos”. En el comienzo aparece una banda de música integrada por las caricaturas de líderes del Eje: Hermann Göring, comandante en jefe de la Luftwaffe; Hideki Tojo, primer ministro de Japón; Jospeh Goebbels y Benito Mussolini, cabeza de la Italia fascista. Marchan tocando una canción en la cual dicen estar orgullosos de hacer Heil en el rostro de Hitler y alaban a la raza aria como seres superiores.

Mientras, suena un reloj cucú con la cara del líder nazi, canta un gallo haciendo el saludo nazi y suena un despertador donde los números son esvásticas. Finalmente, una bayoneta saca de la cama a Donald, quien lo primero que hace es saludar con un Heil a Hitler, al emperador japonés Hirohito y a Mussolini. Luego de un desayuno frugal, que ironiza con el racionamiento al que estaba sometida Alemania, el pato vestido con uniforme militar es llevado a trabajar en una fábrica de municiones. Constantemente debe saludar con un Heil Hitler a la continua aparición de retratos y fotos del líder nazi, hasta que enloquece ante el ritmo de la máquina de montaje. A lo largo de toda la caricatura Donald es representado como un individuo sumiso y obediente, sin posibilidad de resistirse a la maquinaria estatal nazi.

Luego despierta en su dormitorio, donde al principio confunde la sombra de la estatua de la Libertad con la de Hitler. Al darse cuenta que la experiencia había sido un sueño, Donald se acerca a la estatua y la abraza con alivio sintiéndose “alegre de ser un ciudadano de los Estados Unidos”.

En la escena final aparece una caricatura de Hitler, a la cual lanzan un tomate cuyo jugo forma las palabras The End (el fin).

Cartel del corto de Disney con la imagen de Hitler recibiendo un tomate en el rostro
Cartel del corto de Disney con la imagen de Hitler recibiendo un tomate en el rostro

OBEDECER

Según el profesor de filosofía estadounidense Sander H. Lee (Lee), en el marco de la II Guerra Mundial este dibujo animado transmite dos mensajes. Por un lado, la docilidad de Donald muestra que los ciudadanos individuales son incapaces de actuar contra el todopoderoso estado nazi. Lo cual lleva a la otra conclusión: la única arma lo suficientemente poderosa como para destruir al nazismo es otro Estado todopoderoso, Estados Unidos. “El poder rancio, primero fetichizado como la esvástica y el saludo fascista, ahora se reemplaza con las formas igualmente fetichistas de la Estatua de la Libertad y la bandera estadounidense”, dice Lee, quien añade que la moraleja es que “solo sometiéndonos tan completamente al Estado norteamericano como otros se ven obligados a obedecer al Estado nazi podemos esperar derrotar a Hitler”.

BUGS BUNNY Y STALIN CONTRA HITLER.

Otra notable muestra de la implicación de Hollywood y los dibujos animados en la construcción de sentido durante la II Guerra Mundial es el cortometraje Herr Meets Hare (“El último disparo”), realizado por la Warner Brothers en 1944 y lanzado en enero de 1945, cuando la guerra claramente se había vuelto a favor de los Aliados.

El ultimo disparo from SoloCartoons on Vimeo.

Al comienzo nuevamente aparece el mariscal Hermann Göring, quien se dispone a relajarse de la guerra con un día de caza en la Selva Negra. Allí se encuentra con un desorientado Bugs Bunny, quien intentaba llegar a Las Vegas a través de un túnel subterráneo. En ese encuentro el conejo permanenteme ridiculiza a Göring y al propio Hitler hasta que el comandante de la Luftwaffe logra atraparlo y entregarlo a líder nazi.

Cuando Hitler y Göring abren el saco en el que está Bugs Bunny salen espantados. Dentro de la bolsa se levanta Bugs Bunny disfrazado del líder soviético Stalin.

En este dibujo animado es mucho más contundente la burla al régimen nacionalsocialista, su “militarismo”, sus funcionarios, ideas y costumbres durante a II Guerra Mundial. De hecho, en este corto el Estado nazi no tiene el halo amenazante que se observa en el realizado por Disney.

Escena donde Bugs Bunny aparece caracterizado como Stalin.
Escena donde Bugs Bunny aparece caracterizado como Stalin.

Además, otra diferencia es que mientras que en ‘El rostro del Führer’ el antídoto al nazismo es Estados Unidos, “Bugs le dice a la audiencia la verdad: que lo que más asusta a Hitler no son los estadounidenses, sino las hordas de soldados soviéticos que salen de la Rusia de Stalin”, analiza Sander H. Lee, quien concluye que el riesgo del conejo de ser considerado como comunista “habría sido suficiente para ponerlo en la lista negra en la década de 1950”.

Trabajos citados

Kershaw, I. (2016). Descenso a los infiernos: Europa 1914-1949. Ciudad de Buenos Aires: Crítica.

Lee, S. H. (s.f.). Herr Meets Hare Donald and Bugs Fight Hitler. ArtUS. Spring, 2009 Issue 26, p70, 6 p.

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